Construyendo mi realidad
Por: Harumi Puertos
El ser humano tiene integrado una gran computadora con un software de ilimitado potencial: LA MENTE. Un lugar que almacena celosamente un gran volumen de información perfectamente clasificada, ordenada y que tiene un mecanismo tan perfecto que no solo podemos recrear con imágenes los sucesos pasados y presentes, sino que también le añade emociones y sentimientos.
La mente, al igual que todo lo que nos rodea, es energía. Todo es energía, el ser humano, una televisión, un mueble. Todo lo que vemos y también lo que no vemos, como los sentimientos, las emociones y los pensamientos.
El ser humano está más acostumbrado a ver los pensamientos como imágenes, pensamos con nuestro propio idioma o lenguaje, es como si habláramos en secreto, pero en realidad, si no tuviéramos el conocimiento del idioma y tuviéramos que pensar sin un lenguaje o las imágenes, lo que quedaría es una larga sucesión de descargas eléctricas en nuestro cerebro:
ENERGÍA. Al ser nuestros pensamientos energía pura, cada uno de ellos vibra en colores diferentes dependiendo de la calidad de ellos.
Un pensamiento positivo vibrará en colores claros y firmes, un pensamiento negativo, vibrará en colores obscuros, densos y nebulosos. Estos matices se pueden ver a través de nuestra aura.
Pero los pensamientos no se limitan a ser colores, un pensamiento es el creador de nuestra realidad. Somos lo que creemos ser.
Nuestra realidad inmediata es la materialización de nuestras creencias
Nuestros pensamientos son órdenes y como energía, actúan en todo nuestro entorno, por eso, si pensamos en carencia, tendremos carencia, si pensamos en enfermedad, tendremos enfermedad, si pensamos que nadie nos quiere, nadie nos querrá. Somos lo que pensamos
¿Son tuyas estas frases?
“El dinero se gana con el sudor de tu frente”
“¡Que gorda estoy!”
“Todos me quieren solo por mi dinero”
“No puedo, no soy bueno para esto”
“¡Que inútil soy!”
“¡Que mala suerte tengo!”.
“Con este carácter que tengo ¡nadie me aguanta!”
“La vida siempre me trata mal”.
“Dios no escucha mis peticiones”
Si puedes hacer un análisis de tus pensamientos, podrás comprobar si tus pensamientos... ¡son parte de tu realidad!
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